
Bajo el firmamento salpicado por miles de estrellas y bajo el fulgor de la luna llena, fui recorriendo los senderos de mi memoria de confín a confín explorando cada recoveco y cada recuerdo que se hallaba oculto tras La Puerta del Olvido.
...Entonces, cerré los ojos...
Vi una sombra lejana, muy lejana; se trataba de una silueta oscura y difusa. Sus cánticos acariciaron mis oídos como si de música celestial se trataran, aquella sensación que inspiraba el que parecía un guerrero cantor, logró arrancar una tímida sonrisa de mis labios. Cierto era que su oscuridad me inquietaba, de hecho, despertaba en mi un rencor y una desconfianza casi ancestrales, pero acallé la voz del instinto para dejarme llevar por los dictámenes de mi espíritu. Algo me empujaba a abandonar aquellos sentimientos tan negativos; tal vez la belleza de su cántico, tal vez su aura de misterio, tal vez mi endiablada curiosidad. Jamás encontré la respuesta, de todas formas obedecí sin reparo.
Entonces, distinguí entre las sombras de mi mente un intercambio de miradas, un atisbo de curiosidad, una sonrisa... un vínculo extraño y difuso que iba estrechándose cada vez con más intensidad.
-Alejaos de mí.- Sentenció aquel que irradiaba tanto misterio.
-¿Por qué debería hacerlo? - Pregunté.
-No es mi deseo convertir vuestra realidad en fugacidad.- Explicó clavandome una gélida y aterciopleada mirada sobre los ojos.
-No lo entiendo, ni siquiera sé quien sois ni donde me encuentro.- Dije aparentando serenidad.
-Morid y lo entenderéis.-
..
Continuará...
Eru
El silbido de los vientos narra una historia, si quieres escucharla, para la música y clícame...

Sin ningún motivo aparente, una voz lejana comienza a susurrar... Si quieres oirla, para la música y clícame...
Corriste y corriste sin descanso, como si tu vida dependiera de ello, como si en el final del camino
fueras a encontrar un atisbo de luz, una salida, un ápice de tu felicidad perdida.
Sentías como las ramas de los árboles y las espinas de las flores se clavaban en tu piel, sin mostrar ni un solo pequeño matiz de piedad, pero te daba igual. Tan solo deseabas huir aquel mundo que te tenía aprisionado en una diminuta jaula asfixiante, cargante y torturadora.
Una diminuta jaula, sí... Aquel era tu mundo. Eras considerado como un monstruo solo por ser distinto, eras considerado una aberración por no querer colocar sobre tu rostro aquella máscara
cargada de hipocresía, aquella máscara que con un dulce semblante ocultaba el horror que se hallaba detrás. Y tú, harto de todo te dejaste cosumir por la desesperación.
Te sentías confuso, lo tenías todo, pero a la vez no tenías nada. Aquel vacío que sentías en lo más profundo de tu alma te mataba por dentro.
No sabías como remediarlo, lo dabas todo por perdido. Pasaban los días y ese vacío aumentaba. ¿Qué hiciste mal?
Nada, simplemente ser un humano.
Aquel era tu destino, pues tú te lo habías buscado y no hacías nada por remediarlo.
Deseaste ahogarte entre tus lágrimas, pero te fue imposible. Deseaste desaparecer, pero seguías ahí. Deseaste envolverte entre oceanos de ternura, pero no te atreviste a sumergirte en ellos.
Formulaste miles y miles de preguntas, pero jamás encontraste respuesta a ninguna de ellas.
Y otra vez sentías que tu existencia carecía de sentido... Otra vez... Te sentías sumamente vacío.
¿Dónde está esa parte de tí que tanto das por perdida? ¿ Dónde está tu luz? ¿Dónde está tu lugar? Por qué no te levantas? ¿Por qué no abres los ojos? ¿Por qué no lloras? ¿Por qué te has convertido en un muerto viviente?
Despierta... despierta... busca en lo mas profundo de tu ser. Busca, debe haber algo ahí, algo que te aleje de toda esa tristeza, algo que te llene por dentro. ¿Pero qué... ?¿Qué es aquello que tanto necesitas?¿que es aquello que tanto echas en falta?
No lo sabes... Por eso estás rendido y acabado.
-
Eru

Una voz lejana comienza a susurrar... si quieras oirla, para la música y clícame...


