"Silba una canción la despedida,
recita poemas el adiós,

se maquilla la melancolía,
con nostalgia y polvos de dolor.

Mas allá del sol y las estrellas
o entre las esquinas de tu amor,
puede que encontremos otra tierra
pues la profecía empieza… hoy."



Mago de Oz
--

Caminos se van trazando al compás que marcan las gotas de lluvia que empañan mi lamento con vestigios de esperanza. Anhelos ocultos van brotando de sus ojos, anhelos materializados en un ser que roza la grandeza de lo real y lo onírico.


(Clicar sobre la imagen para verla mejor.)

Bueno, aquí os dejo una ilustración que acabé ayer noche. El fondo lo he tomado de otra imagen, lo único que he cambiado ha sido la luz y el color. La chica es 100% mía y todavía estoy aprendiendo a manejarme con el Photoshop, así que rogaría críticas constructivas  y piedad por vuestra parte.



Por último debo añadir que posee dedicatoria especial. Gracias por enseñarme esa canción que tanto me inspiró y por ser tú. 

Para los interesados:
 
Kamelot- Don't you cry

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Eruriel Minai Oloori

PD: Amo Kamelot.

   El navío se perdió en el horizonte y se desprendió de los ojos lacrimosos de todos aquellos que se despedían de los viajeros agitando un paño blanco. Los muertos vivientes volvían a sus quehaceres y los que sencillamente vivíamos, imaginábamos qué clase de castillo en el aire quedaría mejor para perfilar esa lejanía desgarradora.

   Cerré los ojos con fuerza pidiendo al cielo que la imagen volviera a formar parte de la canción. Que la vida compensase el dolor de las aves que interrumpían su vuelo por orden de Zeus. Cerré los ojos reclamando que me fuera devuelto aquello por lo que tanto había sufrido. Reclamaba justicia.
  La tormenta seguía azotando los mares con furia enfermiza mientras los navíos luchaban por mantenerse a flote. Las gentes comenzaron a realizar bailes extraños alrededor de una hoguera sin fuego. Daban palmas, sonreían y se perdían entre la lluvia mientras una espiral lumínica hacía acto de presencia en aquel corro de títeres enloquecidos.
Los pájaros murieron, las lágrimas se derramaron y pregunté al cielo qué más necesitaba aparte de un vuelo interrumpido. Poco importaba lo que comandara su crueldad. Pensaba hacerlo por ti.
- ¡Que mis lágrimas cubran los campos de melancolía y que sus aguas la hagan desaparecer, que se abran mil senderos y al fin, pueda agarrar tu mano para no volver a soltarla por mandato de un adiós!- Exclamé dejándome llevar por el abrazo de uno de los bailarines, sonriente. Muerto.

   Las tempestades abundaban y la música proseguía. Seguíamos bailando mientras los ejércitos enemigos, entraban encolerizados en la aldea pesquera y apagaban la fogata imaginaria con estocadas mortíferas que invitaban al eterno óbito. Me sentí impotente, mucho. Y ya sabéis cómo se las gasta esa endiablada. Te mata casi tanto como la indiferencia de los que bailaban a mí alrededor. ¿Por qué nadie hacia nada por salvar aquello a lo que tanto apreciaba?

   Súbitamente, un dios hizo acto de presencia, tomó una batuta mágica y empezó a guiar la danza del adiós. Los caídos en batalla resucitaron con los ojos vacíos y los soldados se inclinaron ante su señor. Tenía miedo, mucho. No quería doblegarme a la rendición, no le debía ningún tipo de devoción a ese extraño dios. Éste sonrió.
- No quiero bailar, el barco de nuestros ideales se hunde. La gente finge no saber nada, la gente se pierde. Ellos olvidan. Ellos mueren.
- ¡Y qué piensas hacer, eh?-
- Vivir.-
- Sabes que no merece la pena, sería más cómodo que te dejaras perder.-
- Me niego... ¡No, soltadme, he dicho que me niego!- Me tomaron de las manos para seguir bailando. Me conducían a una fogata. No, no podía permitirlo. ¡No podía!
- Ríndete.-
- ¡Jamás! 
Que ardan los mares y caigan los cielos que por él lucharé. ¡Que las guerras recojan las flores de primavera y que las armas rieguen perlas de amor sobre los lagos que acogen nuestros corazones.  Que torne el navío. Que los muertos mueran y los vivos, aprendan a vivir.-


Entonces apareció un haz de luz y...


Se ha perdido la señal. ¿Qué habrá ocurrido?
Continuará. (Quizá)
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Eruriel Minai Oloori

Bosques de Cristal

Paz y Belleza. Ellas son sin duda alguna, las protagonistas del paisaje nocturno que se halla ante ti. Los cielos poseen un fulgor violáceo y azul marino; un brillo perpetuo, una danza lumínica perpetua.
El aire que se respira es fresco y natural, muchos aseguran que semejante brisa milagrosa tan solo puede ser obra de una caricia celestial.
Y las aguas danzan tranquilamente al ritmo que marcan los vaivenes del viento.

A medida que vas avanzando, te percatas de algo extraño; A pocos metros de ti, puedes apreciar un pequeño grupo de árboles cristalizados. En sus troncos vidriosos se hallan unos penetrantes ojos záfiro que se clavan en los tuyos con una intensidad insólita. Te observan, te siguen de cerca...

-Saludos, viajero...- Susurra una voz en tu mente. -En éste lugar a través nuestros rostros cristal, encontrarás textos, algún que otro dibujo y quizá audiorelatos. Se trata de la pequeña creación de una muchacha que a veces dedica su tiempo libre en éste tipo de cosas.-Pausa.- Y sin más dilación, te doy la bienvenida. Espero que disfrutes de tu estancia.-

Murmullos del viento

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