...


¿Sabéis lo que se siente cuando el genio del mal
hace acto de presencia en la vida cotidiana?
Es una sensación extraña a la par que desgarradora.
El oxígeno se convierte en ácido y la vida, en pesadilla.

¿Alguna vez habéis notado su oscura presencia
abrazándoos por detrás mientras relata, despacio,
con cierto cariño agridulce grandes penurias?
Sí, ahora recordáis su piel viscosa y putrefacta.

Os viene a la mente cómo os rodeaba el cuello
con sus labios, tan crueles como aciagos,
entre besos y mordiscos que no podías ignorar.
Era una gran historia, tú el protagonista
y tu ser, la víctima perfecta.

Duele, oh, claro que duele.
Ahora te habla sobre lo más bajo de tu existencia,
acto seguido, te recuerda que la vida no es más
que una broma pesada. Un error insalvable.

¿Qué rememoráis ahora, mis pobres descarriados?
¿La amargura que masacra vuestro espejismo de felicidad,
ese mal de amores que os acompañará de por vida
o la absoluta certeza de que nunca acabaréis de encajar?

Sea lo que sea ese mal lacerante que ahora nos acompaña,
lo que sí que sabemos, es que el genio siempre estará aquí.
Es él quien nos guía en esta farándula de desasosiego,
pues son nuestras lágrimas aquellas que dan vida a los artistas,
y resucitan a los poetas.

El ego ajeno se alimenta de nuestras almas y nosotros,
corrompidos por el placer que nos brinda este viejo amigo,
necesitamos de la desgracia de otros para sentirnos menos solos
y recrearnos en canciones más desgarradoras que el Domingo Lóbrego.

Supongo que debería dejar de escribir sandeces,
hacer algo de provecho con mi vida, y reír,
oh, reír hasta quedar sin aliento una y mil veces.
Pero... ¿cómo hacerlo, si no hallo salvación ni consuelo?

¿Cómo reír con el corazón revoloteando por la habitación,
cómo abandonarse libremente y cómo dejar de llorar,
si cuando doy un paso en falso, abro los ojos, despierto
del mejor sueño del mundo y todo huele a putrefacción?

Esta es mi miseria y estas son mis circunstancias.
Mi dolor, el que plasmo en estos versos sin cuidado ninguno,
mi escaso apetito, el vacío existencial que todos me provocan,
Y mi voluntad, “contribuir con un verso” para dar sentido
a todo este cuento de bestias y sueños desvanecidos.  

Bosques de Cristal

Paz y Belleza. Ellas son sin duda alguna, las protagonistas del paisaje nocturno que se halla ante ti. Los cielos poseen un fulgor violáceo y azul marino; un brillo perpetuo, una danza lumínica perpetua.
El aire que se respira es fresco y natural, muchos aseguran que semejante brisa milagrosa tan solo puede ser obra de una caricia celestial.
Y las aguas danzan tranquilamente al ritmo que marcan los vaivenes del viento.

A medida que vas avanzando, te percatas de algo extraño; A pocos metros de ti, puedes apreciar un pequeño grupo de árboles cristalizados. En sus troncos vidriosos se hallan unos penetrantes ojos záfiro que se clavan en los tuyos con una intensidad insólita. Te observan, te siguen de cerca...

-Saludos, viajero...- Susurra una voz en tu mente. -En éste lugar a través nuestros rostros cristal, encontrarás textos, algún que otro dibujo y quizá audiorelatos. Se trata de la pequeña creación de una muchacha que a veces dedica su tiempo libre en éste tipo de cosas.-Pausa.- Y sin más dilación, te doy la bienvenida. Espero que disfrutes de tu estancia.-

Murmullos del viento

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