Buenas noches, viajeros de blogsfera.
Sé que vuelvo a salirme de la temática de mi ricón, pero obivamente la situación vuelve a requerirlo.

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Caos. Caos. Caos.

Todos gritaban y corrían de un lado a otro sin descanso con la mente en blanco y el corazón congelado, los relámpagos apuñalaban al firmamento con odio, el cielo nocturno escupía pequeñas gotas de lluvia mofándose de todos aquellos ciudadanos atemorizados, y aun así, olía a quemado. A lo lejos, había alguna que otra casa ardiendo, contribuyendo a la contaminación mundial, sumándose a aquel caos delirante... llegó el día del apocalipsis.

-¡Dios es la salvación! ¡Venid a la Iglesia, convertíos al cristianismo y ascendamos todos a los reinos celestiales!- Predicaba entre exclamaciones un fanático mientras alzaba un crucifijo en alto, un crucifijo de oro. ¿Oro?
-¡Sí, señores! ¡El apocalipsis ha llegado! Queremos ayudaros, venid, tomadnos la mano.-

De repente, los agnósticos y ateos corrieron desesperadamente hacia aquel grupo de predicadores, había doce. Todos se abrazaron a ellos, todos les miraron directamente a los ojos convirtiendo los propios en dos ventanas hacia la más oscura de las desesperaciones. Deseos de vivir y miedo perpetuo se reflejaba en sus corazones.
Yo en cambio permanecí quieta, a escasos metros de la muchedumbre observando con ojo crítico a aquellos hombres que aseguraban tener la clave para la salvación, junto a mí se hallaba al que yo consideraba el amor de mi vida. Entonces me percaté de algo extraño; la lluvia que caía sobre el grupo de los doce y mi amante se convertía en oro cada vez que rozaba sus cuerpos, pero luego desaparecía... ¿Más oro?

-¡Si deseáis un crucifijo como éste que porto entre mis manos, deberéis pagar por él! ¡Sólo así lograréis la salvación!-

Los ciudadanos adinerados lanzaron sus tarjetas de crédito, sus carteras, monedas... todo. Entonces se sumaron al grupo de los doce dibujando la misma sonrisa.
Los demás no poseían ningún tipo de riqueza, lo perdieron todo. Se les negó la entrada a la iglesia y al futuro mundo de los cielos. La lluvia que caía sobre ellos se convertía en pétalos de lírio y hojas marchitadas. Al poco rato, los desdichados desaparecieron con una sonrisa de alivio dibujada en sus labios. ¿Por qué sonreían?

¿Por qué?

-Niño, vamos, paga con tu bolsillo... o con el cuerpo de esa muchachita.- Dijo uno acercándose lentamente a mi acompañante.
-¿Por qué hacéis ésto? ¿No se supone que la religión está para otorgar esperanza y salvar a los más necesitados? - Dije temerosa retrocediendo un paso, y otro, y otro...
-Es vuestra.- Mi amor me tiró fuertemente del brazo y me lanzó con violencia hacia él, pude ver a través de mis ojos empañados de lágrimas que su rostro había desaparecido de repente.
-Pero... ¿Por qué?- Mi pesar era tan apocalíptico como aquella noche, sentía como si la lluvia se clavara en mi cuerpo para atravesar mi espíritu en forma de dagas punzantes... dolía... acababa de perder el mayor de mis sueños y quizá mi propia libertad.

Súbitamente, las gotas de lluvia se abalanzaron sobre el grupo de los doce y las togas desaparecieron, para mi sorpresa, descubrí a unos hombres trajeados que portaban un escudo de sus respectivas empresas. Aquel que me hablaba portaba el símbolo de la iglesia, otro el de Coca-Cola, Windows... ¿Empresas? ¿Oro?

Entonces comprendí.

Dirigí una mirada hacia los que habían pagado, ninguno tenía rostro. Todos llevaban la misma máscara, aquella de sonrisa amable y mirada punzante, además sus cuerpos estaban cubiertos de hilos que manejaban los doce a su antojo. Títeres. Copias. Mentalidades caducas. ¿Nadie se había salvado?

Con las pocas fuerzas que me quedaban, logré liberarme y salir corriendo como una condenada, mi vida dependía de ello y no quería vendersela a nadie a cambio de "ser alguien". Por cada paso que daba, mi cuerpo iba desapareciendo poco a poco como si de humo se tratara, no vi ni oro ni lírios en el reflejo de la lluvia, sólo vi más lluvia. ¿O eran lágrimas aquellas gotas saladas que por accidente caían en el interior de mi boca?

... ... Y finalmente desaparecí ... ...

El apocalípsis llegó, el mundo fue destruído y todos los seres humanos en monedas de cambio se convirtieron. Ahora los dioses eran los empresarios.
El amor, la amistad, la esperanza, la fuerza... todo había muerto y llegado a su fin. Con el transcurso de los siglos, aquellos valores pasaron a convertirse en leyenda. "¿Amor y amistad? ¡Oh, tan insólito como la existencia de las hadas!"

Aquellos que no se vendieron, se dejaron arrastrar por las gotas de lluvia milagrosas y todos cayeron en sus respectivos mundos idílicos, así fue como llegué a mis adorados bosques, así fue como caí en éstos lares tan sumamente apaciguadores, y por ello, ahora voy grabando pequeñas historias de mi vida en cada tronco de árbol para que nadie se atreva a pisar el averno popularmente conocido como planeta Tierra.


-
Eruriel Minai


Bella es la danza que interpretan tus ojos bailando al son de cada palabra posada sobre éste pergamino, sí, una fusión única y perfecta. Un pequeño encuentro entre tu ánima y la mía. Oh, no me mires tan fijamente, me cohibes, me cohibe tu forma de leerme... Lo sé, un texto como yo no debería quejarse de éstas cosas, pero no puedo evitarlo. ¡Las palabras también tenemos sentimientos!... ¿Era eso una sonrisa o un ceño fruncido?

De acuerdo, empezaré de nuevo...


Deleitante es el vínculo que se va forjando entre nosotros, puedo ver tu interior la empatía que empiezas a regalarme desinteresadamente casi de forma inconsciente... ¿sabes? El color de tu iris es hermoso. No puedo verlo, pero sí sentirlo, siento un profundo y hermoso color azul cielo tiñiendo todas y cada una de mis queridísimas letras. Es tan reconfortante...
¿Los átomos también se tiñen de armónica felicidad? De acuerdo, eso sí que parecía un ceño fruncido.

Para que me entiendas; los átomos son para ti lo mismo que son para mí las letras. Al igual que tus moléculas son como mis palabras. Un principio.

¿Qué dónde reside mi alma o la vida misma? En tu memoria.

Tú y sólo tú eres quien posee el poder necesario para otorgarme el don de la vida. ¡Incluso me haces respirar! Eres mi árcángel, mi sueño y sobretodo el motivo de mi perpetuidad... Exacto, eres increíble, ¿no crees?

¿Por qué?
Arcángeles son aquellos que desean convertirse en mis queridos lectores, el pergamino mi hogar, la pluma el eco de mi existencia y aquello a lo que llamo diosa creadora mi propia escritora. Y ahora, deseo hacer de mi susodicha existencia un mundo politeísta... ¿desearías ser mi dios? Si el fulgor que irradian tus ojos es una respuesta afirmativa, permiíteme la osadía de tomar tu mano y mover la pluma sobre mi mundo, quisiera saber qué crearás en la realidad que me envuelve... ¿Puedes sentir una ligera caricia sobre el dorso de tu mano? Es tuya, te la regalo. Ahora escribe y hazme feliz. Quiero que sepas que tus palabras son tan bellas como la música, te lo prometo, si no lo fueran no lograrían arrancarme una media sonrisa de color sueño. De acuerdo, empiezo, quiero decir... empecemos de nuevo, ésta vez prometo comportarme...


Eru


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Es una pequeña dedicatoria que os lanzo a todos vosotros, a todos aquellos que me leéis y apoyáis con vuestros comentarios y ánimos. ¡Muchísimas gracias! Es una lástima que a la mayoría no os conozca, de ser así, escribiría un texto personal para cada uno. (Y a los que sí que conozco, cuando menos os lo esperéis, recibiréis uno. Espero que no sea un incordio.)
Felices días venideros. ^^

Bosques de Cristal

Paz y Belleza. Ellas son sin duda alguna, las protagonistas del paisaje nocturno que se halla ante ti. Los cielos poseen un fulgor violáceo y azul marino; un brillo perpetuo, una danza lumínica perpetua.
El aire que se respira es fresco y natural, muchos aseguran que semejante brisa milagrosa tan solo puede ser obra de una caricia celestial.
Y las aguas danzan tranquilamente al ritmo que marcan los vaivenes del viento.

A medida que vas avanzando, te percatas de algo extraño; A pocos metros de ti, puedes apreciar un pequeño grupo de árboles cristalizados. En sus troncos vidriosos se hallan unos penetrantes ojos záfiro que se clavan en los tuyos con una intensidad insólita. Te observan, te siguen de cerca...

-Saludos, viajero...- Susurra una voz en tu mente. -En éste lugar a través nuestros rostros cristal, encontrarás textos, algún que otro dibujo y quizá audiorelatos. Se trata de la pequeña creación de una muchacha que a veces dedica su tiempo libre en éste tipo de cosas.-Pausa.- Y sin más dilación, te doy la bienvenida. Espero que disfrutes de tu estancia.-

Murmullos del viento

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