¡Hola, lectores! Quería compartir con vosotros un poco de mi alegría y deciros que he quedado finalista en el concuso de TMB. ¿Por qué? Bueno, siempre me habéis estado animando y ayudando a mejorar con vuestros comentarios, lo mínimo que puedo hacer es daros las gracias por todo. Este blog lleva vivo desde 2010, jamás imaginé que fuera a durar tanto -soy demasiado inconstante-.

Sin más, os dejo el relato que escribí para TMB por si queréis leerlo.
Gracias.

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Se titula Próxima parada: Ninguna Parte y el pseudónimo que he elegido es Nayru.
Podéis encontrarlo en: http://relatscurts.tmb.cat/ca/#anchorguanyadors


PD: Me haría mucha ilusión que lo leyerais y comentarais qué os parece, nunca viene mal una crítica para crecer como aspirante a escritora.



Mi alter ego élfico. Espero que os guste, lo he hecho con mucho amor.


Hace tanto, tantísimo que no escribo... 


Quizá sea porque mi vida está tan equilibrada que la musa ha decidido ofrecer consuelo a otro poeta maldito, o que no encuentro el modo de explicar lo mucho que me llenan los despertares cada haz de luz que se filtra por los ventanales de mi sol naciente. Es esa sensación de plenitud la que me deja sin palabras la que me recuerda que estoy muy lejos de esos bosques nocturnos con olor a sal marina, de esas auroras pasajeras. De ese universo lleno de fulgor y de esa grandeza que sólo evoca eternidad.

Aun así estoy justo donde quiero estar, y eso es lo que verdaderamente importa. Estoy en otra clase de bosques nocturnos, con otra clase de aromas y auroras aun más imperecederas. Aun es un lugar extraño, virgen y tan puro como la sonrisa de un niño. Llegarán batallas, nuevas cicatrices mancharán mi alma de cruentas lágrimas y viejas sonrisas en odio se convertirán. Pero eso da igual, es ley de vida, ¿no?

Entonces, aquello que estaba detrás de quien estaba escribiendo, interrumpió su redacción.

- En realidad es ley de muerte.
- ¿Y por qué de muerte y no de vida?
- Porque la vida no existe, lo único verdaderamente auténtico, es lo que llevas dentro y eso que llevas dentro, empezó a morir desde el mismo día en el que te dejaste caer en este mundo de locos. 
- ¿Entonces qué es lo que lo mantiene en movimiento? La muerte no puede hacer esa clase de cosas.
- No lo sé. 
- Hm. ¿El deseo de seguir adelante?
- ¿Las ganas de volar quizá?
- ¿O el hecho de haber aprendido a volar?
- ¿Aprendido a volar, dónde?
- En algún lugar.
- ¿Cuándo?
- Desde siempre.
- ¿Desde cuándo esa palabra empezó a cobrar sentido?
- Desde que tengo intención de vivir ese ideal paralelo a la vida.
- Estás muerta.
-Sí, querido, absolutamente muerta de amor.




...
Eruriel.




En un reino muy, muy lejano vivía una princesa cuyo nombre fue olvidado. Su risa era tan musical como el más bello cántico de sirena y sus cabellos, dorados como el sol, se recogían en dos coletitas que no hacían más que acentuar cuán adorable era nuestra pequeña.

Era muy buena, maravillosa. Tan, tan mona...
Pero también inteligente.


Quiso escribir sobre su cuento de hadas. Y así lo hizo.

Habló de su vida. Juguetes, besos y sonrisas portaban aquellos arlequines del averno cuyos rostros demacrados rendían pleitesía a los designios ficticios de la princesa. Nunca supo nada sobre la niñez, pero aprendió demasiado acerca de las mentiras. 

La pequeña y dulce criatura estaba escondida detrás de la puerta, abrazándose con miedo a su osito de peluche y escuchando como su mundo idílico de felicidad y despreocupaciones, se iba quebrantando por cada palabra que pronunciaba aquel que había osado traicionar a la realeza. 

Gritos. Golpes. Desesperación. Miedo.
Demencia.
Ira demencial.
Horror.
IRA DEMENCIAL.

¡Corrió, ya lo creo que corrió! La princesita tomó entre sus dedos de cristal un regalo perteneciente a un invitado especial y enfurecida, corrió hacia el creador de martirios y cargó el arma. ¡Una rabieta de mocosa mimada!

-¡Calla. Calla. Calla. Calla. CALLA, DEJALA, MUERE, TE ODIO, MUERE!- 

Pero él seguía agarrando los cabellos de una hermosa mujer, golpeó su cabeza y masacró su felicidad utilizando el poder de la injuria. La princesa se abrazó con más fuerza a su amigo peludo,como si le diera fuerzas.

-Puta, zorra... ¡QUIEN ERA ESE? ¿EH? -

Rió con ansia y llenó la estancia del hedor a alcohol que desprendía su alma resquebrajada. A la pequeña le temblaban las manos, seguro que era porque se estaba muriendo de risa. ¡Que iba a saber una maldita cría de la vida! Lágrimas de agonía se deslizaron sobre sus mejillas, sintió que una mano invisible ahorcaba sus delirios, sintió que le faltaba aire. Sus manos temblaron tanto como un maratón de titanes pero no apartó el arma. Estaba a un paso, solo a un paso de alcanzar la libertad. ¡Porque aquello no era una vida, permanecía confinada en una mazmorra de lujos y colores desteñidos! ¡Una fortaleza de martirios en un salón de bailes malditos!

- Papá y yo estamos hablando, mi cielo, ve a la cama, no pasa nada...- Dijo ella entre lágrimas y una sonrisa forzada. El traidor sonreía con ternura, una falsa ternura que resultaba asquerosamente insultante.

- MENTIRA. No puedo más, no puedo más. No más golpes, no más gritos, no más mentiras. ¡Mamá no quiere hacer eso, mamá no es así, es todo mentira! ¡Ese demonio... ese demonio... ESE HIJO DE PUTA -Miro a la botella de wishkey y a su padre alternativamente, con ansia.- Tú... ¡TE ODIO!- Disparó.

Que mal se portó nuestra princesita. Se derramaron alfombras carmesíes en aquel largo pasillo que en pocos instantes albergaría visitas inesperadas. Fijaos si la adoraban. Su reino, oh, su reino lleno de color iría a verla junto con un presente. ¡Era su séptimo día del nombre y la llevarían de excursión a una mazmorra peor!

¿Nadie la apoya? ¿No la adoraban todos? 
Era tan, tan mona...
Pero también inteligente. Encontró una solución rápida el problema. ¡Qué había salido mal? ¿No había liberado al mundo de un hijo de puta?

-Matar está mal.- 
-Eso no es ético.-
-Nadie tiene derecho a quitarle la vida a nadie.- Él lo hizo.
-Deberíais haber llamado a la policía, mi señora. Una orden de alejamiento y arreglado.- Los fantasmas no existen, nadie le vigilaría. La niña lo sabía, pues ya tenía una edad. Hacía mucho que había dejado de creer en los reyes magos.
-Vamos a tener que tomar medidas.- ¿Pensaban contarle un cuento de fantasmas, paladines y reinos justicieros? ¿Vendría Lancelot a salvarla?

¡Oh, qué cosas! Finalmente se hizo ""justicia"", la enviaron en el calabozo del martirio, pues debían reformarla. ¡Estaba loca, había matado a su padre, debían reformarla para evitar que se trastocaran sus principios éticos y morales! 


Era muy buena, maravillosa. Tan, tan mona... que tan solo pretendía salvar a la mujer de su vida. 
Pero estalló una rebelión en su reino y pasaron de adorarla, a despreciarla. Seguro que si hubieran muerto todos menos el traidor, tanto la princesa como la reina serían amadas. Los muertos tienen ese encanto especial según parece.


Mamá se quedó en casa aguardando el regreso de su difunta niña y ella quedó confinada en la torre más inexpugnable del reino, esperando a la llegada de su Lancelot. 


Vivieron felices y comieron perdices.
Colorín colorado, este cuento se ha acabado.


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Eruriel Minai




"Silba una canción la despedida,
recita poemas el adiós,

se maquilla la melancolía,
con nostalgia y polvos de dolor.

Mas allá del sol y las estrellas
o entre las esquinas de tu amor,
puede que encontremos otra tierra
pues la profecía empieza… hoy."



Mago de Oz
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Caminos se van trazando al compás que marcan las gotas de lluvia que empañan mi lamento con vestigios de esperanza. Anhelos ocultos van brotando de sus ojos, anhelos materializados en un ser que roza la grandeza de lo real y lo onírico.


(Clicar sobre la imagen para verla mejor.)

Bueno, aquí os dejo una ilustración que acabé ayer noche. El fondo lo he tomado de otra imagen, lo único que he cambiado ha sido la luz y el color. La chica es 100% mía y todavía estoy aprendiendo a manejarme con el Photoshop, así que rogaría críticas constructivas  y piedad por vuestra parte.



Por último debo añadir que posee dedicatoria especial. Gracias por enseñarme esa canción que tanto me inspiró y por ser tú. 

Para los interesados:
 
Kamelot- Don't you cry

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Eruriel Minai Oloori

PD: Amo Kamelot.

   El navío se perdió en el horizonte y se desprendió de los ojos lacrimosos de todos aquellos que se despedían de los viajeros agitando un paño blanco. Los muertos vivientes volvían a sus quehaceres y los que sencillamente vivíamos, imaginábamos qué clase de castillo en el aire quedaría mejor para perfilar esa lejanía desgarradora.

   Cerré los ojos con fuerza pidiendo al cielo que la imagen volviera a formar parte de la canción. Que la vida compensase el dolor de las aves que interrumpían su vuelo por orden de Zeus. Cerré los ojos reclamando que me fuera devuelto aquello por lo que tanto había sufrido. Reclamaba justicia.
  La tormenta seguía azotando los mares con furia enfermiza mientras los navíos luchaban por mantenerse a flote. Las gentes comenzaron a realizar bailes extraños alrededor de una hoguera sin fuego. Daban palmas, sonreían y se perdían entre la lluvia mientras una espiral lumínica hacía acto de presencia en aquel corro de títeres enloquecidos.
Los pájaros murieron, las lágrimas se derramaron y pregunté al cielo qué más necesitaba aparte de un vuelo interrumpido. Poco importaba lo que comandara su crueldad. Pensaba hacerlo por ti.
- ¡Que mis lágrimas cubran los campos de melancolía y que sus aguas la hagan desaparecer, que se abran mil senderos y al fin, pueda agarrar tu mano para no volver a soltarla por mandato de un adiós!- Exclamé dejándome llevar por el abrazo de uno de los bailarines, sonriente. Muerto.

   Las tempestades abundaban y la música proseguía. Seguíamos bailando mientras los ejércitos enemigos, entraban encolerizados en la aldea pesquera y apagaban la fogata imaginaria con estocadas mortíferas que invitaban al eterno óbito. Me sentí impotente, mucho. Y ya sabéis cómo se las gasta esa endiablada. Te mata casi tanto como la indiferencia de los que bailaban a mí alrededor. ¿Por qué nadie hacia nada por salvar aquello a lo que tanto apreciaba?

   Súbitamente, un dios hizo acto de presencia, tomó una batuta mágica y empezó a guiar la danza del adiós. Los caídos en batalla resucitaron con los ojos vacíos y los soldados se inclinaron ante su señor. Tenía miedo, mucho. No quería doblegarme a la rendición, no le debía ningún tipo de devoción a ese extraño dios. Éste sonrió.
- No quiero bailar, el barco de nuestros ideales se hunde. La gente finge no saber nada, la gente se pierde. Ellos olvidan. Ellos mueren.
- ¡Y qué piensas hacer, eh?-
- Vivir.-
- Sabes que no merece la pena, sería más cómodo que te dejaras perder.-
- Me niego... ¡No, soltadme, he dicho que me niego!- Me tomaron de las manos para seguir bailando. Me conducían a una fogata. No, no podía permitirlo. ¡No podía!
- Ríndete.-
- ¡Jamás! 
Que ardan los mares y caigan los cielos que por él lucharé. ¡Que las guerras recojan las flores de primavera y que las armas rieguen perlas de amor sobre los lagos que acogen nuestros corazones.  Que torne el navío. Que los muertos mueran y los vivos, aprendan a vivir.-


Entonces apareció un haz de luz y...


Se ha perdido la señal. ¿Qué habrá ocurrido?
Continuará. (Quizá)
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Eruriel Minai Oloori


Un ladrillo acaba de caer, el otro cede, el próximo se detiene cuando por fin había alcanzado la cumbre de los cielos. Sus lacayos contemplan atónitos el cambio de rumbo que el tintineo del futuro incierto sugiere no con desdén, sino con hastíos indómitos. El virar del viento deja escapar un alarido a merced del imponente destino, el cual se encarga de sesgar con rabia las pieles de aquellos idealistas que lejos de estar cerca de la verdad, por un solo instante se creyeron los reyes del universo.

El castillo se desmorona.

Cae un ladrillo, el otro cede, el próximo se detiene...

Su alma se carcome, cree encontrar la clave, pero ésta alza el vuelo y surca los cielos que el castillo desahuciado no fue capaz de alcanzar. Los idealistas contemplan de lejos su obra aparentemente derrotada, una lágrima sufriente se derrama, un abrazo sincero rodea el cuerpo del caído en batalla, y un beso se pierde en pos de las estrellas que caen del firmamento con el único fin de bañar los cuerpos de los artistas creadores de mundos y tejedores de sueños, para que no necesiten de otro fulgor que el de ellos mismos para iluminar el sendero reclamado por sus corazones desgajados.
La sonrisa de la vencida aflora en sus labios cansados de tanto esperar, la esperanza vuelve a hacer acto de presencia y los ladrillos recuperan el ritmo perdido. Ahora sus cuerpos brillan con los destellos otorgados, acarician con yemas de seda sus almas de parte a parte alejando toda duda que éstas pudieran albergar hacia la belleza que les rodea. Hacia la realidad deseada y pertenecida. El amor les envuelve, les mima y acuna. El amor protege y ampara a aquellos que son capaces de aceptarlo de buena gana.
Se atisba de lejos un imponente castillo cuyo idealismo arquitectónico, no es más que un reflejo de los sueños que pronto materializarán en un beso el día en el que finalmente hagan el amor y no la pena.



Tye malane.
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Eruriel Minai


Cada sílaba caída es como na lluvia de palabras que, al regresar a los brazos de sus océanos y ríos, forman oleajes de ideas tan poderosas que con una simple tormenta o un maremoto podrían cambiar el mundo.

Supongo que por eso los libros, la cultura y el mundo de las ideas son espectos tan poderosos a la par que peligrosos y temidos.

¿Y qué tiende a hacer el ser humano cuando algo se le presenta como una amenaza o simplemente le espanta?
Quitárselo de en medio.


Eru
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Bosques de Cristal

Paz y Belleza. Ellas son sin duda alguna, las protagonistas del paisaje nocturno que se halla ante ti. Los cielos poseen un fulgor violáceo y azul marino; un brillo perpetuo, una danza lumínica perpetua.
El aire que se respira es fresco y natural, muchos aseguran que semejante brisa milagrosa tan solo puede ser obra de una caricia celestial.
Y las aguas danzan tranquilamente al ritmo que marcan los vaivenes del viento.

A medida que vas avanzando, te percatas de algo extraño; A pocos metros de ti, puedes apreciar un pequeño grupo de árboles cristalizados. En sus troncos vidriosos se hallan unos penetrantes ojos záfiro que se clavan en los tuyos con una intensidad insólita. Te observan, te siguen de cerca...

-Saludos, viajero...- Susurra una voz en tu mente. -En éste lugar a través nuestros rostros cristal, encontrarás textos, algún que otro dibujo y quizá audiorelatos. Se trata de la pequeña creación de una muchacha que a veces dedica su tiempo libre en éste tipo de cosas.-Pausa.- Y sin más dilación, te doy la bienvenida. Espero que disfrutes de tu estancia.-

Murmullos del viento

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