Antes de continuar se recomienda leer Anhelos Ocultos, pues así el relato cobra más magnetismo...

...Ven, es hora de volar.


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La calma me besaba mientras mi espalda se apoyaba contra el tronco de un árbol de cristal. Mecía y mecía cariñosamente el cuerpo de una gacela dormida hasta que de pronto un terrible alarido impactó contra la rama más alta de mi adorado árbol; la gacela desapareció y algo en mis adentros tuvose que enfrentar contra el inminente homicidio al que había sido expuesto... aquel impacto arrancó de mi voz un geminido casi inauidible.

La gravedad, ávida de llevarse consigo a toda materia por miedo a quedar en total y cruenta soledad, arrancó de mi alma la rama quebrada.
-Oh cielos, ¿otra vez he perdido el raciocinio?- Pensé.
Sin que yo pudiera percatarme de ello todo el árbol hubo desaparecido permitiendo así que mis ojos escudriñaran el horizonte en su busca, pero no fueron bosques lo que éstos hallaron, fue un ángel, un ángel caido.

Tuve un impulso irrefrenable.

Corrí hacia él como si no hubiera mañana, como si la vida dependiera de ello. Mis pies descalzos chapotearon al surcar con osadía los charcos de sangre que el ángel había derramado involuntariamente y mi voz se quebró en un silencioso lamento. Vi cómo las gotas de mi desahuciado raciocinio se unían a los charcos carmesíes... pero ya era tarde, me daba igual.

-Yo sanaré tus heridas, criatura, yo sanaré tu alma, ente de ébano celestial...-

El ángel levantó poco a poco la cabeza, avergonzado, dolorido, marchitado... buscó mis ojos con los suyos, buscó mis manos con las suyas...

-Vuela...-

Posé las yemas de mis dedos sobre su gélida piel y sobre ésta tracé valses de caricias oníricas que desde sus manos hasta su cuello bailaron tiernas y sosegadoras. Entonces su mirada arrancó de mis labios un beso que fue a parar a su cuello ensangrentado, sangre que fue desapareciendo por cada bocanada de aire, por cada exhalación incontrolable que me iba uniendo desesperadamente al ángel caido.
Este me miró con una dulce, tierna e irresistible sonrisa conciliadora, como si los mismísimos Dioses que habían arremetido contra su pureza angelical volvieran a iluminar al proscrito con fulgor reparador destinado a sanar sus grotescas heridas. Pero no fue así... al menos no literalmente.

-... y llévame contigo hasta las estrellas.-

Entonces, casi sin pretenderlo, derramé sobre sus labios ráfagas de amor huracanales mecidas suave y afanosamente al compás de la lluvia de estrellas que poco a poco iba penetrando en Los Bosques de Cristal, ritmo que fue aumentó imbuyéndose del mismísimo necar de la eternidad que todo buen amante busca y jamás encuentra. Voló... volamos. Juntos rozamos con los dedos el son del firmamento helado, lejano, hermoso, milagroso y mágico. Nuestro, sólo nuestro.

Y falso, eternamente falso.
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Continuará.
Eru


Acallad todo sonido proveniente de mis bosques o del mundo exterior y sólo así comprenderéis la necesidad que me ató a escribir esta pequeña tontería. Ni siquiera lo he modificado, pues deseo que leais la pureza de nuestra adorada Inspiración. Y, por supuesto, dadle las gracias a esta melodía.

...

La melodía acercó lenta y sinuosamente sus labios hacia la centelleante luz de la última vela. Ella, haciendo gala de su tamaña dulzura, dejó escapar un leve soplido, un susurro que sosegó la llama del silencio. Sin embargo, no fue oscuridad lo que el individuo halló ante el nacimiento de la música y la muerte de la vela, no... fue su propio fulgor todo lo que pudo hallar en tan inhospito paraje. Entonces casi de forma inconsciente, se metió la mano derecha en el bolsillo. Grande fue la sorpresa que se dibujó en su rostro al rozar con las yemas de sus dedos lo que parecía ser una simple piedra, ya que cuando la tocó, la música aumentó y la oscuridad desapareció. El cerró los ojos y el mundo cambió.

-¡Richard, es hora de cenar, baja!-

La madre no obtuvo respuesta... quizá jamás la obtendría.
¿Qué ha ocurrido?

Richard, sé que suena raro que te lo diga tu propia creadora pero... llévame contigo. Creo que he perdido un árbol.
No... había perdido más que un árbol.
Ahora recuerdo. Fue allí dónde ocurrió, en... mi bosque.
... ... ...

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Eru


-¡Piedad!- Exclamas.
-¡Piedad!- Exclamas.
-Piedad!- Exclamas.
Tu grito agónico, anhelante y sincero arremete contra el desahuciado mundo que te mantiene atrapado, anclado y desprotegido. Clemencia exiges, clemencia necesitas tú, aquel que tanto ha destrozado con un simple roce, aquel que coronándose de buenas intenciones acabó sucumbiendo ante la sonrisa perversa de Satanás, sí, ese que en este mismo instante se halla abrazándonos y consolándonos no con mentiras, sino con verdades relatadas desde otro punto de vista. Quizá falacias, quizá salvaciones... quizá la muerte.

Lo oyes, oh, sí... ese diablo vuelve a martillear tu cabeza, vuelve a martillear tu consciencia exigiendo y reclamando una actitud nueva, caduca, pútrida y degradante. Una actitud que bien aparenta ser la clave para hallar la fuerza, pero realmente es el atajo que sin dudarlo nos conduce hacia la perdición, el primer estamento de la misma. El hastío. ¡Poderoso hastío!

Mírate: ya has sido "liberado" de tu prisión. Ya CREES que has sido liberado de esa condenada prisión; de tus penas, tu dolor, tu vacío, tu decadencia... tu miedo. Sí, realmente me sorprende el magnífico trabajo que ha hecho Satanás contigo, pobre desgraciado, te ha liberado de un sentimiento efímero jurando y perjurando que ese sentimiento te conduciría hacia la miseria. ¡Cuán retorcido puede llegar a ser nuestro amigo Satanás!

Esa era, es y siempre será la forma más sencilla de robar un alma, o mejor dicho, para hacer que te entreguen un alma. En ello consiste la pérdida de uno mismo: alejar la pureza del sentimiento propio, construirse de forma inconsciente una nueva y pútrida prisión y en ella consumirse poco a poco... poco a poco sumirse lentamente en una arrogancia estúpida, en una superioridad ficticia... en la peor cara de la Debilidad. En un suicidio.

Escudarse detrás de una prisión a la cual consideras barrera no es ser fuerte, buen desconocido, es caer entre las garras del averno. Es morir a merced de uno mismo.

Vaya, ¿por qué me miras así? ¿Te sorprende?

¿Dónde está la verdadera fuerza?

La verdadera fuerza se halla en la misma debilidad que tanto rechazas, pues aquel que logra no aniquilarla, sino transformarla sin recurrir al método de negarse a uno mismo, automáticamente comienza a sentirse fuerte. Y cuando alguien, a sabiendas de que existe en el fondo de su alma un rincón de debilidad, logra alcanzar ese sentimiento de fortaleza, gana la partida contra el diablo.

Y así dije sonriente...

-Jaque mate, Auto Engaño.
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Eru

Nota: Antes de seguir, se recomienda leer Leyendas Oníricas I, Leyendas Oníricas II, y Leyendas Oníricas III.

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Negra se tornó la visión, triste la vida y cruel la realidad. Abrí pesarosamente los ojos, como si estos, ya cansados de resbalar entre las sinuosas lágrimas que inundan su pesar, soportaran sobre sus párpados el hastío de lo que culminó con un triste final. Un amargo y triste despertar; el dolor al contemplar el blanco acolchado que cubría las paredes de aquel recinto desprovisto de humanidad.
-Soledad, oh, impía soledad...-
Envolví mi solitario cuerpo en un tierno abrazo mientras surcaba con la yema de los dedos las cicatrices que sobre mi piel creaban una bella obra de arte abstracta. Bella, curiosa y sumamente dolorosa al igual que la herida que mi mundo había sufrido al ser atravesado por la daga de aquello que muchos creían real, una verdad universal, un homicidio inconsciente. Una masacre.

Y de pronto la puerta se abrió.

De ella entraron raudos como el viento portadores de rostros desconocidos y ropajes blanquecinos. Entre sus manos descansaba una jeringuilla tan afilada y amenazante como la frialdad de sus ojos; siempre escépticos, siempre sin brillo. Entonces aquellos seres carentes de bondad arremetieron contra mí anclando violentamente mi cuerpo contra el suelo con tal de acabar con mis vanos intentos de escapar de aquella tamaña osadía; ¿por qué no me permitían besar la libertad? Yo... tenía algo que buscar, algo que encontrar... mi mundo y mi sueño... ¡Oh, ahora recuerdo!

-¡Soltadme, soltadme, soltadme! Condenados retrógrados opresores y maleantes, ¿por qué no me dejáis respirar?- Dije entre sollozos.
-Shh... tranquila, estamos aquí para ayudarte. ¿No te hemos dicho que no debes recurrir a la autolesión? Además... ¿Cómo diablos te has hecho eso? Estas empapada de sangre...- Dijo un tipo de bata blanca con calma y cierta dificultad, pues yo seguía revolviéndome.
-¡Maldita sea, yo no me he hecho nada! Las heridas aparecieron cuando caí otra vez en este infierno disfrazado de blanco. -
-¿Caer? ¿De dónde caíste?-
-De mi mundo.-
-¿Y qué mundo es ese?
-Ese que vosotros habéis destruído con vuestra estúpida medicina. Ese en el que se halla todo aquello que me representa, todo a lo que yo mi amor vuelco y... él.
-Ese es nuestro trabajo, querida. Hemos venido a destruir aquello que perjudica tu mente, cuando sanes podrás volver a casa.-
-¡Mi mundo es mi casa y vosotros queréis apartarlo de mi vida! ¡Dejadme salir!- Grité colérica mientras me revolvía con la ira de doscientosmil huracanes arremetiendo contra una ciudad. Era un grito de desesperación. Era la voz que la injusticia había provocado.
-Una dosis de las fuertes.- Le dijo el tipo de blanco a su compañera, mandato que ella había cumplido eficazmente y sin rechistar. Mandato que me estaba sumiendo en un profundo estado de inconsciencia y pura debilidad.
-Yo... no... estoy loca...- Mascullé con voz queda lenta y arduamente. Las sílabas se atropellaban y las palabras se acumulaban en mi boca deseosas de salir, deseosas de hallar un atisbo de justicia en toda aquella masacre. -Asesinos... asesinos de mentes, homicidas de sueños... -
Y caí.

Aquellos, satisfechos por haber cumplido con su supuesto trabajo, sonrieron y se ajustaron los batines, pero aquella calma desapareció cuando se escuchó un fuerte estruendo proveniente del exterior. Ellos, entre confusos y curiosos, corrieron hacia el origen de la caída hasta que hallaron tendida en el suelo una hermosa cajita de madera entre abierta. Por aquella abertura asomaba lo que parecía un colgante de plata y una figura estrellada con alas de angel en la zona inferior.
-¿De dónde ha salido eso?-
-No lo sé... pero de arriba no puede ser, todas las ventanas están selladas.-

Sí, aquellas ventanas estaban selladas. ¿Entonces qué diantres estaba ocurriendo? Es probable que hubiera caído desde alguna otra parte o que...
... Lo realmente sellado fueran sus mentes.

..

Continuará.
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Eru


-Espíritu errante, creador de mundos y Caballero de Sueños; hállome contemplando el firmamento mientras tarareo al compás del suave oleaje marino, hállome con un pergamino ante mis ojos y el corazón en la mano. Ahora, tras una gran reflexión, acudo ante vos con los labios llenos de palabras que colmar sobre éste triste y vacuo pozo de la desesperanza... -

-Escribid pues, escribid vuestro lamento y vuestro más oculto deseo. Mío será el privilegio de acunar la palabra escrita que tanto pesar oculta tras el compás de cada sílaba desolada...-

-Mi buen amigo, habéis sido más certero de lo que podríais alcanzar a imaginar, pues el problema reside en la cuestión que sin quererlo vuestra mente ha evocado; no tengo palabras con las que expresar la incertidumbre en la que me voy sumiendo, no quedan palabras para liberarme de la pesadumbre que descansa sobre mis espaldas descargando su peso impío en mi contra obligandome a ceder... por el amor de todo lo sagrado... he olvidado la luz, ¡la he olvidado! -

-Vos, dama, encontraréis esa luz, encontraréis despliegues de belleza y claridad para disipar las dudas y tinieblas que os dominan. Encontraréis el fulgor que logrará quebrar la penumbra que abunda en vuestro corazón, el destello que os indique la dirección que deberéis tomar. Encontraréis un faro que os guíe en dirección a la costa para así poder salir del océano de dudas en el cual os vais ahogando lentamente. Encontraréis un resplandor que os sonría y os inspire confianza y seguridad.
A lo lejos, si seguís caminando hacia adelante, podréis divisar la centella del codiciado faro de esperanzas. Y si alzáis la mirada, podréis ver escrito entre las estrellas del firmamento que por muy lejos que se hallen, que por muy inalcanzables que se os antojen están ahí, las soluciones están ahí, las personas que os quieren están ahí, el bien y el mal también están ahí, ¡todo está ahí!
Me veo con el deber y el gusto de comentar, dama, que la presencia de luz crea sombra en algún rincón de la tierra, al igual que la existencia de las sombras indica que en alguna parte del universo hay rastro de luz. Vuestra corriente caótica es una pista que os brinda la certeza de la existencia de un nuevo amanecer.-

-¿Y si ese esplendor no es real?¿Y si se tratara de un ideal?

-Los ideales en descontrol os harán caer de bruces contra la realidad, lo cual os cegará aun más...-

-Pero... ¿no debe el ser humano tener ideales para forjar su propia vida?-
-Sí, pero no vivir de ellos.-

-Qué mediocre existencia me esperaría si tuviera que abandonarlos para ceñirme a los cánones impuestos por la tan abrumadora realidad de la que siempre he tratado de alejarme... -
-¿Mediocre consideráis el mundo al que pertenecéis?-

-Yo no pertenezco a este mundo, ¿a caso no salta a la vista?

-En ese caso venid conmigo, quizá así aprendáis a decorar vuestra abrumadora realidad...-

-Pero vos sois un ideal, ¿no debería rechazaros?-

-Ajá, soy otro ideal que volverá a embriagaros y enviaros a las tierras de la melancolía una vez más. Haré que os aisléis del mundo terrenal y que os sumáis en la más oscura de las soledades. En cuanto os deis cuenta de lo mucho que me adoraréis, trataréis de escapar de vuestro letargo para buscarme en el mundo real... entonces no me encontraréis y desearéis morir, o quizá tengáis la suerte de dar conmigo. Sea como sea recordaréis mis palabras y lamentaréis haber ignorado mis advertencias. Lamentaréis no haber ido en busca de la luz. No obstante, si sabéis manteneros firme esto no ocurrirá.-

-Entonces... ¿qué debo hacer? ¡No quiero condenar mi vida a la rendición! Pero tampoco quiero dejar atrás mis sueños...-

-Cerrad los ojos y evocad en vuestra memoria los recuerdos más felices, los mejores momentos y vuestros mayores sueños. Guardadlos en vuestro corazón y finalmente impregnaos de luz, de esperanza. Tocadla, sentidla... sentid como sus despliegues de paz y sosiego inundan vuestro ser, como la tranquilidad y la libertad que os inspiran os elevan alto, muy alto.. mas allá de la negatividad, mas allá de todo mal.

-Siento el recuerdo de aquel fulgor, pero no logro alcanzarlo, está arriba, muy arriba... -

-Tomadme la mano si vuestro afán es el de abrazaros a ese fulgor y desplegad las alas, pues el vuelo hacia la vida debe continuar. Yo no os abandonaré, pues un sueño o un ideal si puros son jamás abandonan.-


By Eru
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PD: El párrafo cinco está inspirado en una cita de Kurt Cobain que dice así: "Las estrellas están ahí, sólo debes mirarlas."
Gracias por vuestro tiempo. ^^


Bajo el fulgor de la luna llena aquel galán tendió su delicada mano acariciando sus labios con fantasmas efímeros de hermosas y vacuas promesas.
-¿Haríais el honor de concederme este baile?-
La respuesta fue sí y la muerte a todos nos atrapó.

Se tomaron de la mano y comenzaron a danzar, las luces se apagaron y las estrellas en focos celestiales se convirtieron. No pudo oírlo, no pudo oírlo.
Dibujaron círculos en el suelo dejando a su paso enormes despliegues de elegancia y maestría, se sonrieron y siguieron bailando. Ella cerró los ojos y nunca más pudo volver a abrirlos.
-Mía, mía...-susurró con dulzura.

El la había cautivado, ella perdía la noción del tiempo, perdía sus sentidos, se encontraba inmersa en un océano de placer que amenazaba con ahogarla y mecerla para toda la eternidad entre sus cálidas aguas. Lo logró.

Los focos celestiales se apagaron y la penumbra paso a ser la perfecta protagonista del homicidio que se estaba llevando a cabo.
No pudo ver como las tierras comenzaron a devastarse, no pudo oír los sollozos de continentes vecinos pidiendo a gritos la libertad que les había sido arrebatada. No pudo sentir sobre su piel las cándidas muestras de amor que muchos intentaron brindarle. Ni siquiera aprendió a sonreír sin la necesidad de ocultarse tras aquella máscara de sonrisa burlona.
El la tenía entre sus impías garras, la tenía...

-Y ahora dejaos llevar, bella criatura, permitidme mecer vuestros sueños por última vez...-
El abrazó con firmeza el delicado cuerpo de la joven y ella posó su rostro sobre el imponente pecho de aquel que había sellado sus ojos con fantasmas efímeros. Tras besar con dulzura su tierna mejilla, deslizó sus labios con sensualidad sobre su piel hasta culminar en un profundo mordisco en la yugular. La sangre comenzó a brotar y ella trató de gritar, pero no pudo.
El exploró con avidez el cuerpo de la dama deleitandose con su tamaña hermosura, disfrutaba bebiendo de ella, le apasionaba tener el poder para someterla a sus deseos.

Cuando finalmente se dio por satisfecho, separó sus colmillos del cuello de la joven y la dejó caer al borde de la inconsciencia sobre la gélida piedra que antaño fue césped.
-Oh, mi dulce criatura... - empezó a decir sin cesar en sus caricias mientras se relamía con lascivia los labios aun manchados de carmesí. -... mi bella y candente Humanidad, ¿no creéis que conmigo haríais una esplendida pareja?-
-No puedo contemplaros, no puedo oír ni sentir nada ajeno a vos... creo que os amo, ¿no desearíais que nos unieramos en santo matrimonio?- preguntó con voz entrecortada.
-Por supuesto, nada desearía más que poder poseeros, de hecho estamos destinados a vincular nuestras vidas en una sola...
-Entonces, juro amaros y respetaros hasta que la muerte nos separe, Humanidad será mi nombre y Egoísmo, mi apellido.- Esbozó una media sonrisa. -Anhelo formar una familia feliz con vos, Engaño.-


Y así fue como Engaño cautivó a Humanidad y juntos formaron el perfecto matrimonio que todos conocemos. Macabra unión.

Sin embargo no todo está perdido, pues hay quienes luchan contra su impío castigo con el afán de proteger su propia identidad. Me maravillo ante vosotros, bella minoría, espero que me acojáis entre vuestras filas.

-

Eru

Tendida sobre un lecho de hojas carmesíes me hallo, abrazada a la penumbra y envuelta entre cascadas de melancolía perpetua... hoy, ahora y siempre te anhelo y te anhelaré.


Debo confesar que percibo en mis adentros un constante tintineo melódico capaz de hacerme evocar tu nombre, capaz de provocarme el deseo de fundirme con tu mágica esencia y desaparecer... ser tan solo una lágrima entre las miles que caen del cielo en los días más nostálgicos... ser una pincelada más, una canción más, una palabra más.

¿Cómo no desear tu eterna presencia?

Recuerdo aquellos días de otoño en los que caminabamos de la mano contemplando el mundo que se hallaba a nuestro alrededor, maravillandonos con su esplendor, fundiéndonos en él, divagando y chocando contra la amenazante realidad que solía tomar forma de árbol o farola. ¡Era doloroso el golpe, desde luego! Pero aun así siempre sonreíamos y volvíamos a perdernos juntos... juntos. Sólo tú sabías y sabes entenderme...

Y ahora, pongo por testigo al sol, la luna y las estrellas que vendería mi alma al diablo por ti. Renunciaría a mi nombre, a mi vida y mis aspiraciones con tal de acurrucarme en tu regazo y dormir enternamente sumida en un dulce y cándido sueño primaveral.
Te entrego mi vida. Es tuya, sólo tuya.
Te entrego mis sentimientos. Son tuyos, sólo tuyos.
Te entrego mi corazón. Es tuyo, sólo tuyo.
Permíteme sumirme en el susodicho sueño y jamás volveré a sentirme sola, acepta mis días de melancolía, enseñame a desplegar las alas y volar sólo como tú sabes y...

...Guíame hacia la auténtica felicidad. Pues de ti dependo y siempre dependeré.

Te amo, Arte.



Foto y texto: Eru
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-Y esto, es lo que yo y muchos sentimos por el dibujo, la pintura, la música, la escritura y cualquier forma artística que pase por vuestras cabezas.

Bosques de Cristal

Paz y Belleza. Ellas son sin duda alguna, las protagonistas del paisaje nocturno que se halla ante ti. Los cielos poseen un fulgor violáceo y azul marino; un brillo perpetuo, una danza lumínica perpetua.
El aire que se respira es fresco y natural, muchos aseguran que semejante brisa milagrosa tan solo puede ser obra de una caricia celestial.
Y las aguas danzan tranquilamente al ritmo que marcan los vaivenes del viento.

A medida que vas avanzando, te percatas de algo extraño; A pocos metros de ti, puedes apreciar un pequeño grupo de árboles cristalizados. En sus troncos vidriosos se hallan unos penetrantes ojos záfiro que se clavan en los tuyos con una intensidad insólita. Te observan, te siguen de cerca...

-Saludos, viajero...- Susurra una voz en tu mente. -En éste lugar a través nuestros rostros cristal, encontrarás textos, algún que otro dibujo y quizá audiorelatos. Se trata de la pequeña creación de una muchacha que a veces dedica su tiempo libre en éste tipo de cosas.-Pausa.- Y sin más dilación, te doy la bienvenida. Espero que disfrutes de tu estancia.-

Murmullos del viento

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