Y como un angosto sendero de árboles caídos y sensaciones perdidas, me sentía yo, aquella que en el borde del acantilado aun sosteniendo al ángel entre mis brazos divagaba sobre lo puta que era doña esperanza, una hermosa dama de alta alcurnia que sabía cómo seducirte para hacerte creer que fría cortesía y deliciosa calidez van de la mano, gesto efímero que se desvanece al separar con amarga lentitud todos y cada uno de sus dedos; un, dos, tres, cuatro y cinco. Se dejan caer, vuelven a toparse con el aire y navegan entre las aguas de lo fugaz dando a entender que lo que una vez fue todo, ahora es nada y que esa nada, sigue siéndolo todo.

Súbitamente el ángel que se hallaba recostado en mi regazo envuelto entre haces de cegadores destellos escapó de mi encadenamiento y en su lugar numerosas plumas grises como un día de tormenta se dejaron caer a mi alrededor. ¿Qué había pasado? ¿Por qué, por qué el amor de mi vida había desaparecido? Espera... miré a lo lejos, entre sorprendida y presa del pánico y, con suma incredulidad, fijé los ojos en la figura angelical que a muchos metros de distancia se hallaba contemplándome de lejos, no supe distinguir si la perforante mirada que clavó sobre mi tez era de temor o cariño, no supe distinguir si era auténtica o si era fruto de los espejismos que últimamente me había empeñado a creer, esos espejismos que con una simple grieta se quiebran, se rompen, se clavan en tu pecho y, como otras veces, te matan por dentro recreándose en cada herida infectada, recreándose en el dolor del perpetuamiento de la vida cuando desea la muerte. Tortura, tortura y más tortura.

-¡Maldita e impía tortura, deja de perseguirme, déjame vivir en paz, déjame realizar mis sueños y lárgate, márchate! -

Una voz trató de tranquilizarme, una voz con sospechosa tonalidad de ángel...

¡Me recluyo, me alejo, vuelvo a mis bosques, vuelvo a mi amparo y huyo de los huracanes emocionales, huyo de la vacua esperanza, huyo de la luz! Alabada sea mi cobardía, alabado sea mi temor y alabada sea la capacidad que tenemos los seres humanos para destruir todo lo que creamos, todo lo hermoso que creamos. El dios de lo efímero impera, el repugnante dios de lo efímero domina nuestra existencia, nuestro día a día, nuestro todo. ¡Big bang? ¡Alá? ¡Bah! Efímero es Dios y padre de todos nosotros. Aquella explosión fue efímera, la bondad de alá fue afímera y los milagros fueron efímeros. ¿Qué queda ahora? El vestigio de que aquello una vez existió, un recuerdo irrepetible, una sensación eternamente anhelada, efímeramente representada y perpetuamente desechada. Todo funciona de tal modo, todo sigue ésta misma corriente, ¿y qué queda?¡Qué queda? Nada. La nada y el todo, el todo y la nada, lo que vuelve a ser todo pero que a la vez, te hace sentir como una nada que anhela un todo. Vacío.
¡Y más anhelos se imprimen en mi pecho, más anhelos azotan mi mente, mi caótico caos de pensamientos, éstos que ahora tengo a flor de piel, éstos que a base de punzadas y golpes impíos han arrancado de mis ojos litros y más litros de lágrimas que deseaba guardar, unas que ahora se deslizan por mis mejillas mientras exclamo al silencio todo lo que llevo dentro. Una de ellas acaba de caer sobre mi mano derecha, me la llevo a los labios y la saboreo... es salada, es dulce también, me gusta su sabor, me gusta su contradicción, me apasiona su significado pero a la vez me mata, es veneno. Veneno queahora acaba conmigo, que se sigue acumulando en mis ojos, me nubla la vista, me dificulta la respiración y...
y...
y...

-¿Sigues ahí?-

Veo una silueta, sigo viendo plumas, aquello parecía una sonrisa, eso otro una nueva voluntad, una nueva esperanza. Retrocedo temerosa y miro a mi alrededor en busca de una voz que me aliente a correr a abrazarte, pero no oigo nada. Busco una prueba sólida que me garantice la veracidad de tus palabras, pero no encuentro nada. Sólo la oigo a ella, a ella, una vieja amiga, ¿Desconfianza o Cautela? Nunca me dijo cuál era su verdadero nombre. Sólo sé que me tira del brazo y trata de alejarme de ese lugar, trata de apartar mis ojos de tu silueta, pero permanezco anclada, contemplándote de lejos, debatiéndome entre el deseo de abrazarte y no soltarte jamás y huir.
Empiezo a creer que su verdadero nombre es Miedo.

-¿Merecería la pena arriesgar? ¿Merecería la pena arriesgarme a sufrir otro golpe? ¿Mereció la pena entonces?-

Nadie me respondió, solo tú. Y yo me quedé allí, otra vez anclada, observando, esperando al todo que a la vez es nada, y sigue significándolo todo.

-Me gustaría saber en qué momento decidiste volver a tus tierras, Richard. También me gustaría saber cómo diantres llegaste a mis dominios, como diantres... has arrancado de mis labios un te amo que todavía flota en el aire. ¿Por qué cedí?-

Más incógnitas, más dudas, más condenas, más momentos efímeros, y otras incógnitas, y otras condenas y suma y sigue, y la historia se repite y vuelve allá donde no debería haber empezado, y el caos se vuelve a adueñar de mi mente, los pensamientos se atropeyan y ...

-¡Basta, basta, basta, basta!-

Te observo de lejos con el rostro empañado de lágrima, con las manos apretujándose sobre mi cabeza en un vano intento de adormecer el caos de emociones y pensamientos que se aglomera en mis adentros, y sigo dudando.
Y sigo jugando a la vida junto con Desconfianza, Cautela y Miedo.
¿Eres real, ángel?
¿Fuiste real?

-¿Sigues ahí?-

---
Eru

5 comentarios:

¿Cómo pueden encantarme tantísimo tus finales? Tienes una forma de concluir los textos única... Aunque claro, no hay buen final sin buen preludio, jeje

¡Espero con ansia el siguiente! Te has hecho desear demasiado, pero ha valido la pena...

Te dije.. que me encantaba y por fin me he dignado a dejar un comentario! ^^

Muchísimas gracias por todo, me halagáis, animáis y todo eso. :) ¡Prometo seguir a tope!

Por desgracia tengo muy poco tiempo para blogs, pero me gusta siempre pasarme por aquí. Muy buenas las tres últimas entradas.

Se echan demenos tus actualizaciones morena!!!


actualizaa D:

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Bosques de Cristal

Paz y Belleza. Ellas son sin duda alguna, las protagonistas del paisaje nocturno que se halla ante ti. Los cielos poseen un fulgor violáceo y azul marino; un brillo perpetuo, una danza lumínica perpetua.
El aire que se respira es fresco y natural, muchos aseguran que semejante brisa milagrosa tan solo puede ser obra de una caricia celestial.
Y las aguas danzan tranquilamente al ritmo que marcan los vaivenes del viento.

A medida que vas avanzando, te percatas de algo extraño; A pocos metros de ti, puedes apreciar un pequeño grupo de árboles cristalizados. En sus troncos vidriosos se hallan unos penetrantes ojos záfiro que se clavan en los tuyos con una intensidad insólita. Te observan, te siguen de cerca...

-Saludos, viajero...- Susurra una voz en tu mente. -En éste lugar a través nuestros rostros cristal, encontrarás textos, algún que otro dibujo y quizá audiorelatos. Se trata de la pequeña creación de una muchacha que a veces dedica su tiempo libre en éste tipo de cosas.-Pausa.- Y sin más dilación, te doy la bienvenida. Espero que disfrutes de tu estancia.-

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