Todos, absolutamente todos, portamos un demonio en nuestro interior. 

Ninguno de los aquí presentes formamos parte de este mundo y quizá, ni siquiera de otro. En algún momento de nuestra efímera existencia, una hermosa mujer de largos cabellos dorados acarició con un leve soplido sus manos, y de éstas, nosotros, el fruto de sus lágrimas de cristal, en mariposas nos convertimos y juntos aprendimos a volar como nunca antes nadie lo había hecho. Surcamos cielos, mares, tierras y océanos que escaparían de la comprensión de cualquier mortal incauto que, guiado por el impulso de su mariposa interior, se acabaría perdiendo en un vacío abismal colmado de dolor y melancolía por anhelar algo que desconoce.  Nosotros ayudamos al pintor del cielo a crear formas y castillos de algodón blanco susurrándole al oído canciones y maravillas que hablaban de nuestro lugar de origen, de una dimensión donde la propia razón no existe. Allí sólo hay lugar para la música, allí, todos somos canciones interpretadas por una orquesta sin fin. Allí sólo hay luz, colores inimaginables que iban más allá del azul o el verde y olor a océanos de paz y lavandas ambarinas. 

Pero, aquel viaje no era lo que todos deseábamos. Una mariposa, rompió una de las reglas impuestas por la mujer de cabellos dorados y se atrevió a surcar los cielos bajo la atenta mirada de los luceros que iluminaban el cielo. 

- Es tan hermoso... jamás había visto la noche. ¿Por qué nos prohibieron contemplarla? -
- Porque es en la oscuridad donde residen las más intensas pasiones y los más cruentos pesares. Lo bello es peligroso, efímero e hiriente, pero a la vez es lo único que nos mantiene vivos. - 
- ¿Vivos? No hablas como un mortal. ¿Qué eres? -
- Soy la estupidez encarnada, eso es todo. -
- ¿Eh? ¿Por qué lo dices? -
- Porque mi pecado también fue el mismo que el tuyo: me atreví a contemplar la penumbra aun cuando no nos estaba permitido. Descubrí cosas que jamás creerías y, por primera vez en toda mi vida, la escuché a ella. -
- ¿Ella? - 
- Sí, aquella que no cesa en su cántico. Miré a los ojos a las estrellas y muchas, impulsadas también por la magia nocturna, se dejaron caer a este nuestro infierno. Iluminaron mi espíritu y me contaron historias de otro lugar, de un paraje donde todas estas cosas no son prohibición. Eran amagos de respuesta. 
- Es por ello que a la mayoría, se le arrebató El Don. Si descubríais que no pertenecéis a este mundo, vuestro corazón empezaría a vaciarse, entonces, buscaríais consuelo en el amparo de la noche y llenaríais vuestra falta con melodías irreales, con sentimentalismos inefables y anhelos inexistentes. -
Pero yo sé que todo esto es cierto. El problema reside en que intento llenar este vacío, esta hemorragia espiritual que perturba mi sueño, quiero recuperar la sangre que perdí cuando derramé lágrimas en honor a otros que parecían haber saboreado el llanto de una flor o del propio color azul. Pero no, eran esbirros, raukos que insistían en castigarnos por aquel pecado que cometimos... nosotros... sólo queríamos contemplar las estrellas. ¡Nosotros sólo queríamos formar parte de ese lienzo eterno que alguien en el cielo pintó alguna vez! -
- Ella nos creo para vivir en armonía con aquello que nos rodea. Sólo pidió que no la miráramos directamente a los ojos. -

- Nací a partir de una gota de sangre. Necesitaba encontrar a mi otra mitad, necesitaba comprender, por qué la ira y el rencor invadían mi ser aun cuando me sentía en armonía con mi paz interior. El equilibrio se tambalea, los árboles mueren y mi poder, poco a poco, se va perdiendo con el paso de las eras. Algo va mal en algún otro lugar y sé que yo, no puedo salir de aquí, pues mi curiosidad ha sido pagada por mi propia libertad. -
- No te entiendo... - 
- Quizá Ulmo pueda decirte algo, pues sé que en él habita mi madre... un hermoso lago que representa ese lugar al que perteneces. - 
- ¿Una mariposa?- 
- Una niña. Solo un ser libre de la corrupción del temor y la sombra podría sembrar la semilla de un recuerdo lejano en un ente acabado de nacer. Si ella no existiera, yo no anhelaría. Si no anhelara, estaría tan muerta como mis semejantes. Si estuviera muerta, jamás tendría la oportunidad de aprender a vivir.- 

- Es imposible que una niña de a luz, va en contra del equilibrio. -
- ¿Y no va en contra del equilibrio el amor? -
- Empiezo a entender que lo único que va en contra del equilibrio, es la propia incertidumbre. - 


2 comentarios:

me siento identificado con la mariposa y los luceros, muy hermoso texto con mayor riqueza de contexto :)

A veces me aluciona como puedes conjugar sentimientos tan intensos con una historia fantástica que tiene sentido en pocos parrafos por sí misma.

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Bosques de Cristal

Paz y Belleza. Ellas son sin duda alguna, las protagonistas del paisaje nocturno que se halla ante ti. Los cielos poseen un fulgor violáceo y azul marino; un brillo perpetuo, una danza lumínica perpetua.
El aire que se respira es fresco y natural, muchos aseguran que semejante brisa milagrosa tan solo puede ser obra de una caricia celestial.
Y las aguas danzan tranquilamente al ritmo que marcan los vaivenes del viento.

A medida que vas avanzando, te percatas de algo extraño; A pocos metros de ti, puedes apreciar un pequeño grupo de árboles cristalizados. En sus troncos vidriosos se hallan unos penetrantes ojos záfiro que se clavan en los tuyos con una intensidad insólita. Te observan, te siguen de cerca...

-Saludos, viajero...- Susurra una voz en tu mente. -En éste lugar a través nuestros rostros cristal, encontrarás textos, algún que otro dibujo y quizá audiorelatos. Se trata de la pequeña creación de una muchacha que a veces dedica su tiempo libre en éste tipo de cosas.-Pausa.- Y sin más dilación, te doy la bienvenida. Espero que disfrutes de tu estancia.-

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