Aquellos que debían frecuentar sus largos salones con el fin de deleitar su espíritu con cada composición pictórica, eran denominados "seres racionales". Los animales restantes quedaban a parte porque ellos no buscan el deleite, simplemente, forman parte de tan inconmensurable belleza. Un rugido, un ronroneo, un piar, una caricia. Un beso.
Cielo, ese gran artista, esperaba con ansia ver las reacciones de aquellos que pronto admirarían su esfuerzo, pero algo ocurrió: nadie alzó la mirada. Nadie jugó a descubrir qué forma tenía la nube de allí.
Nadie quiso bailar bajo la lluvia.
¿Qué había ocurrido? Era todo tan perfecto que hasta el más crudo de los lamentos parecía formar parte de su música. ¡Era tal la perfección que susurraban los vientos que hasta los lienzos parecían cobrar vida! Bailaban, cantaban, soñaban. ¿Es que nadie había visto su obra maestra?
Allá en la tierra había cuadros más interesantes. Parpadeaban, hacían ruiditos y escribían cosas ininteligibles.
Allá en la tierra había mentiras, crueldad, despedidas, injusticia, hambre, miseria. Todo, nada.
Allá en la tierra había alguien que había posado casi por casualidad la mirada sobre esa galería. Su imaginación inquieta recorrió todos y cada uno de los pasillos que se dibujaban entre nube y nube, entre estrella y estrella. Quiso perderse para siempre en esa inmensidad celestial para no volver nunca jamás, deseó con fervor que el creador de tamaña obra maestra tomara en brazos su cuerpo y se lo llevara lejos, pero aquello nunca ocurrió.
Cielo ya había marchado. Y aquel puente también.
Sólo había dejado una canción y un pensamiento, un idilio que tomaba forma de evasión. Un motivo más para colmar de sufrimiento a aquellos que habían descubierto su galería.
Pero también un motivo más para creer en un más allá. Para crear.
Para amar.
Aquella fue, sin duda, una gran obra maestra.
Aquella fue, sin duda, una gran obra maestra.




5 comentarios:
A partir de ahora me voy a ir antes a la cama para que sigas escribiendo más *.*
Me encanta!!!!! ays!
A las cosas que menos importancia le damos se encuentra muchas veces lo más bello. No te paras a mirar nunca al cielo hasta que no lo has querido ver todo al final del día.
Feliz año, que tus caminos sean llanos y tus historias alegres.
Buena manera de empezar el año, con un relato. Sincero y a su vez acertado. Muy adecuado en estos tiempos en que, irónicamente, somos los jóvenes quienes nos damos cuenta de lo que se está perdiendo.
Saludos desde el sur!
Muchísimas gracias por tus palabras, maese Anónimo. Es de buen recibo saber que todavía desconocidos se dejan caer por estos lares.
Y a vosotros dos, gracias también. Voy a tener que salir escribiendo. :)
PD: Me encanta que teoricéis sobre el texto.
Siempre he sido un fanatico de las nubes, la forma como has descrito al cielo como si de un artista se tratara es sublime
Saludos
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